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Carta a mis hermanos en Yule

An Incantation - John British Dixon after John Hamilton Mortimer, julio 1773
Escrito por Andrea Angelos

El Dios se prepara a subir del inframundo, desde Samhain ha sido soberano alli entre cavernas y llamas, entre agua y estalactitas. Ha vivido rodeado de los huesos de nuestros antepasados, de pueblos hermanos y de antepasados enemigos de los nuestros. Todos yacen bajo su supervision, en su reino de silencio.

La Diosa se prepara a dar a luz, Beltaine es solo una memoria distante ya. Su vientre distendido porta a su hijo. Paradoja para los mortales, en Beltaine engendro en sagrada union con el Dios; en Samhain lo dejo ir al reino de los muertos y ahora se dispone a dar a luz al mismo Dios. Lo que es paradoja para los humanos es simple ciclo tras ciclo en la naturaleza.

El Dios de los paganos muere mucho, dice un refran. Asi es, el Dios muere mucho y voluntariamente. Renace con cierta regularidad tambien. Amante, padre, hijo. Nunca anciano. Su sacrificio es precisamente el de una vida en su plenitud libremente entregada para dar potencia a la Tierra.

En contrapartida, la Diosa es eterna sobre la Tierra. Mujer, madre, anciana. Nunca nina. Legisla sobre todo ser, sobre vida y sobre muerte, mas no muere, no entrega su cuerpo a la muerte.

Diferencias

En breve sera Yule. La Rueda gira velozmente. A diferencia de nuestros Dioses, cada uno de nosotros visita cada etapa una sola vez en esta vida. Quizas no seamos madre o padre, el resto es casi inevitable.

Entre generos, cada experiencia tiene sus matices. No es la misma vivencia ser madre que padre. Ni llegamos con el mismo bagage cultural al dulce lecho de Beltaine. En Yule esto tambien es verdad. La Diosa comienza su parto y da a luz al amanecer. Con la subida del sol, llega el Dios, quebrando la noche larga y trayendonos algo mas de luz con cada dia hasta Imbolc. El pacto de vida entre los Dioses y los humanos es asi renovado. Nuestra parte esa noche hacerle compania a la Diosa en Su obra, alumbrar la noche con velas, antorchas, hogueras y ayudar a las energias de la vida entrando, a hacerlo certeramente. Ser madre y ser hijo, roles muy distintos e inexorablemente unidos.

Reflexiones sobre el ciclo que quizas ayuden a los que llevan menos tiempo en estos senderos. Que quizas inviten a explorar que significan estos ciclos en vuestras vidas. Que significan para vosotros quienes han tomado esos roles en vuestras vidas.

En lo que a mi respecta, le entrego un saludo a mis hermanos, en quienes veo reflejado al Dios, pequenos espejos de Su inmensidad. Como cada mujer pagana es un reflejo de nuestra Diosa. Quizas tambien al inverso, en cierta forma.

Mando mi respeto y mi amor a los hombres en mi vida, con sus fallas, con sus virtudes, con su belleza individual y sus talentos, con sus miedos y fragilidad. Con todo lo que los hace humanos y todo lo que los hace hijos de la Diosa, hijos del Dios.

Bendiciones en este surgir de la oscuridad del vientre materno. Os deseo crecimiento y fuerza para ser cada dia mas vosotros mismos. Para encontrar vuestros caminos en respeto por vosotros mismos y por los que os rodean. Os deseo libertad de espiritu y la llama que os inspira a crear y vivir plenamente.

Sobre el autor

Andrea Angelos

Andrea Angelos es el nombre espiritual de una sacerdotisa y practicante de magia tanto occidental, como de la diaspora Africana, y nativa a las Americas.

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